Pedro Jiménez, de 48 años, es un político de raza con la etiqueta inequívoca del luchador a pie de pista. Este funcionario de Correos y Telégrafos, coordinador provincial de IU en Huelva y portavoz de la coalición en el Ayuntamiento de la capital, maneja de forma clara y contundente el mensaje. Un hombre/sindicalista, de mirada amable y sonrisa inteligente, que plantea su batalla diaria desde la perspectiva de la colaboración ciudadana, de la participación del votante en la vida pública, con argumentos políticos de fondo.
Jiménez considera que las iniciativas reales sólo son posibles “con la gente y no para la gente”. Y está convencido, además, de que Huelva ha perdido ya demasiados trenes por culpa de los partidos mayoritarios que gobiernan, dedicados en su opinión a la confrontación permanente y sin sentido. Desde un sector de la coalición se cree, no sin parte de razón, que la alta abstención en las citas electorales se debe a la desilusión del votante, que castiga a las administraciones por su despreocupación ante los temas de estrecho margen, los más cercanos al ciudadano.
Algunos opinan que la única razón de ser de IU reside en su utilidad para los pactos de gobierno y las soluciones electorales de última hora; es posible, pero lo cierto es que en el seno de la coalición existen determinados personajes, como Pedro Jiménez, con capacidad sobrada para tender puentes eficaces de colaboración con la izquierda socialista, a pesar de las diferencias inevitables entre ambas organizaciones políticas. Otros no, los que han llevado a la coalición de izquierdas al túnel de la crisis, preocupados únicamente por los conflictos internos, por el protagonismo político y por la búsqueda desesperada de sillones.
En Huelva, IU se ha definido siempre por la personalidad más o menos arrolladora de sus dirigentes locales y provinciales, aquellos que ofrecen en la primera planta de la calle Puerto café, ideología y mucha imaginación a los periodistas locales en las ruedas de prensa. Y se ha distinguido, sobre todo, por la defensa histórica de su programa político en determinados asuntos de gran calado para la ciudad y la provincia. Uno de ellos, hoy de máxima actualidad, es el conflicto sobre el futuro del Polo Químico.
La coalición plantea con acierto la apertura de un gran debate político, empresarial y social para que cualquier opción que se adopte sobre actuaciones futuras sea lo más consensuada posible. En este sentido, Jiménez insta al PSOE a que asuma y defienda los acuerdos adoptados en 1991 en la Mesa por la Descontaminación, que ofrecían garantías a las empresas ubicadas en la Avenida Francisco Montenegro, pero dejaban clara la negativa de que se instalaran en la zona nuevas empresas. Un mensaje que IU traslada también al equipo de gobierno municipal, del PP, como cabeza política visible de una ciudad, en plena expansión, cargada de vecinos preocupados por el medio ambiente.
En definitiva, Izquierda Unida, basada en propuestas a veces utópicas para un electorado utópico, cuenta sin embargo entre sus filas provinciales con figuras capaces de abordar y debatir con criterio real y ajustado la política en singular, la que cala hasta los huesos al ciudadano. A Pedro Jiménez se le puede recomendar aquella cita formidable: “A veces en la vida hay que saber luchar no sólo sin miedo, sino también sin esperanza”.
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