UN POLITICO DIFERENTE

José Luís Barragán es el hombre de Huelva que más se mueve, quizás por eso es el concejal de Movilidad en el consistorio. Trazado con la línea gruesa del político callejero, a pié de ciudadano, ha conseguido sobrevivir a todas las travesías, a todos los movimientos de fichas en un Ayuntamiento versátil y terriblemente poderoso.
Barragán es un funambulista de vida y forma que camina seguro por el cable caliente de la función pública, con sus extrañas maneras de político/periodista, observador y hablador, omnipresente y batallador. Su carácter personal y arrollador, vilipendiado en ocasiones por aquellos cercanos y lejanos que se creyeron algo en la política local onubense, pero que hoy duermen el sueño de los justos, le brinda los dulces éxitos del que sabe estar en el momento justo y en el lugar apropiado.
De Barragán se habla bien y se habla mal, pero de Barragán se habla. Lo peor que le puede pasar a un político es quedarse al margen del comentario, aislado en el vacío de los párrafos gruesos y pesados del papel prensa. Pero esto no le ocurre al eterno concejal de la ciudad, que sigue recorriendo las calles con la inquietud espasmódica del que espera la novedad; el acontecimiento final.
Se trata de un personaje mítico con magnetismo, profesional y no ocasional, que trabaja con pasión y sin miedo, con ritmo, indiferente al espíritu cada vez más devaluado del gremio político. Cuando le conocí, hace muchos años, ya era así: un hombre distinto, polifacético, un político desigual convencido de que su papel no era circunstancial y transitorio, sino voluntario en la capacidad de actuar y convencer al público. Parece despistado pero no lo es. Ahora, en Navidad, su labor parece que cuenta con el reconocimiento de boca estrecha del enemigo político, la oposición municipal.
José Luís ha sido y es el político útil en la sombra alargada de la Administración local gobernada por el PP, capaz de entender y contentar a los que narran la actualidad, y de contestar a las cinco claves de la noticia: dónde, cuándo, cómo, quién y por qué. Capaz casi de escribirla. Un hombre que podría engrosar tranquilamente la lista de periodistas que, diariamente, asumen con sobrada ansiedad el peso de la columna o el escaso tiempo del informativo sonoro y visual.
No obstante, en ocasiones -y él lo sabe- ha abusado demasiado de su retórica contundente, de sus propias palabras, poniendo buena cara al interrogador, pero amparado en la suerte inexplicable del que se tira a una piscina sin agua. Churchill decía que: “El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que el predijo” En definitiva, José Luís Barragán es el político inusual/diferente de Huelva; un correcaminos que se mueve a lo largo y ancho de la ciudad con media docena de teléfonos móviles en el bolsillo y una cámara de fotos en la guantera del coche.

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