“La lady Godiva de Lepe”. De esta singular manera titulaba ayer la última de El Mundo nacional una información sin desperdicio de mi amigo Antonio S. Candilejos. Cuatro columnas magníficas, un destacado y la foto demoledora/estomagante de una escultora en pelotas a lomos de una jaca impasible, como si la escena no fuera con el animal. Y es que en Lepe o nieva en Navidad o se pasea una dama entrada en carnes por el recinto ferial. Naturismo o desnudismo. Simplemente impactante.
Francisca Abreu, que así se llama la romera en top less, le ha dado salsa y alegría a la actualidad diaria, que se debate entre tanta política ruidosa y tanto atentado maldito. Entonces, Viva la Paca. Y es que la artista lepera, fundadora de la Asociación Naturista de Nueva Umbría, ha decidido iniciar una cruzada a favor del despelote total que, dicho sea de paso y según sus defensores, favorece el respeto por uno mismo, por los demás y por el medio ambiente. Ni cambio climatológico ni leches: viva la Paca. A caballo o en la playa, que más da, lo importante es dar rienda suelta a los michelines y al dinerito gastado en el gimnasio.
Los seguidores de esta postura ante la vida consideran que la prohibición de la práctica del desnudo público es origen de problemas psicológicos y emocionales, como la falta de falta de autoestima, la negativa autoimagen corporal y el morbo sexual. Pues nada, a desnudarse y a olvidarse de todo: de los problemas laborales, familiares y económicos. Si no hay dinero, no hay ropa. Visto así, la solución al enfrentamiento político, cargado de tensión y de reproches, pasaría también por el debate sin calzoncillos; a pelo. Imagínense un pleno municipal o una acalorada sesión parlamentaria sin más tela que el tapete de la mesa. Un entretenimiento para la vista, sobre todo en la primera convocatoria. De entrada, a más de uno/una se le terminarían los argumentos observando tanto atributo junto.
“Al amor, al baño y a la tumba, se debe ir desnudo”, decía el maestro Enrique Jardiel Poncela, uno de los más grandes humoristas que ha dado el siglo XX. Francisca Abreu dice que seguirá luchando para cambiar la mentalidad de la gente hasta que se vea el nudismo como algo natural y habitual. Al paso que vamos, no sería de extrañar que Manolo y Pepe se encontraran todas las mañanas en la panadería con la barra y el colgón al aire libre, tostándose al sol. El despelote en el mercado y en la ventanilla de hacienda. El sindicalista regordete y el policía recuadrado.
Y lo peor de todo; el desnudo matinal ante el espejo, habitual y cotidiano, casi necesario, perdería todo su glamour. La imagen diaria agradable/desagradable que nos coloca en el baremo corporal se difuminaría. Las partes escondidas de nuestro cuerpo, que revisamos y empaquetamos con cariño antes del quehacer diario, quedarían siempre a la vista. Viva la autoestima. Viva la Paca.
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